La Educación en España. Historia y Archivos - ACTAS DE LAS XI JORNADAS DE CASTILLA-LA MANCHA SOBRE INVESTIGACIÓN EN ARCHIVOS - page 27

PONENCIAS
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por fin, en 1807, se realiza una vasta operación quirúrgica, el conocido como
Plan General de reforma universitaria
o plan Caballero por el que se suprimieron numerosas universidades colegiales y conventuales.
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Pocos años antes, en 1790, un ciudadano anónimo para la gran Historia, se dirigía al Conde de Floridablanca,
entonces primer Secretario de Estado, denunciando la situación penosa por la que atravesaban las universi-
dades del reino y proponiendo ciertas reformas, lo cual nos habla del fracaso de muchas iniciativas empren-
didas durante el reinado anterior:
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“Habiendo tenido a un hermano muchos años estudiando en una universidad cuyo nombre omito por
su honor y el mío, y queriéndole graduar por el tiempo y caudal, que me ha consumido, le hallo que ni
puede servir a Dios por los malos hábitos que ha adquirido, ni a el Rey, porque se halla sin salud, ni a
la Patria, porque no la arruine. (…)
Son las Universidades, Excelentísimo Señor, el Emporio de las Ciencias, para cuyo fin nuestros ínclitos y
piadosos Monarcas las fundaron (…) Pero se ha apoderado tanto en ellas el luxo y ociosidad, que el Pa-
dre que envía a un hijo a los Estudios pierde a los demás (…) De modo que cuando vuelven a sus casas,
ya les parecen mal sus padres y hermanos, que están criando a un hijo para el alivio de su vejez, y socorro
de sus hermanos, se hallen con él lleno de vicios e inutilizado para ir para sus padres y para la sociedad.
Estos accidentes y más que suceden a la juventud dependen del poco celo que tienen los Rectores y
Catedráticos de las Universidades, aquellos por no vigilar la vida y costumbres de sus individuos, y es-
tos por el poco cuidado de que aprovechen el tiempo sus discípulos, quienes no concurren a las aulas
la mitad del curso, y si lo hacen es solo materialmente para conseguir las fes, satisfacer con ellas a sus
padres y magistrados, para que nos les incluyan en los sorteos de las quintas. (…)
V.C. pesará con su acostumbrada prudencia estas reflexiones, pues siguiendo con el método del día,
las universidades más servirán para ruina del Estado que para educar jóvenes que les ilustren. (…)”
¿Para qué habían servido entonces las universidades españolas?, es decir, ¿cuál había sido su función y
cómo la desempeñaron según las expectativas de una sociedad en transformación? Algunos buscaron una
formación humana general: conocimiento de los clásicos, rudimentos de filosofía y ciencias, principios básicos
del derecho. Muchos de los estudiantes se contentaron con estar en la universidad un tiempo breve, puesto
que no aspiraban a obtener un título; eran los individuos de origen pudiente, pertenecientes a familias de la
nobleza o la alta burguesía y deseosos de imitar las maneras aristocráticas. En un espacio complementario
se situaron quienes esperaban recibir una formación profesional corroborada por un grado y que les pudiera
abrir las puertas de una carrera determinada.
Debemos dudar, y con razón, de que la universidad ofreciera en realidad una preparación práctica: se cree
más bien que la experiencia se obtenía sobre el terreno, una vez acabados los estudios, y que la formación
universitaria, básicamente teórica y conservadora, era un camino que las convenciones sociales habían con-
vertido en indispensable para todo aquel que quisiera ejercer ciertas actividades. ¿Cuáles? Evidentemente
el ascenso hacia la jerarquía eclesiástica, el servicio en la administración civil y ciertas profesiones liberales,
abogados, profesores, médicos, también muy ligados al aparato burocrático. Pero en cualquier caso se trata
de actividades que convierten a sus protagonistas en una élite social integrada en los grupos dirigentes. La
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